Las personas que se empeñan en seguir llamando a la gestación subrogada “vientre de alquiler” hacen gala de una evidente mala fe, dada la carga peyorativa que tiene el término. Señoras, señores, la gestación subrogada es una realidad que está aquí, entre nosotros, todos los días. Y UNIVERSAL SURROGACY defiende dicha realidad, pues creemos que es preciso dar pasos hacia adelante en la defensa de las libertades individuales y los derechos de todas las personas, sean hombres o mujeres, que desean ser padres y madres.

Los detractores de esta técnica de reproducción asistida suelen argumentar (en muchas ocasiones de manera virulenta) que esta práctica conlleva una cosificación y explotación de las mujeres gestantes, así como la mercantilización e inseguridad jurídica de los hijos. Precisamente para evitar este tipo de riesgos sería conveniente establecer unas normas que garantizasen el derecho de toda mujer a que pueda decidir libremente sobre su propio cuerpo.

¿No os parece audaz, por no calificarlo de cínico, que aquellos que defienden a capa y espada el derecho que tiene cada mujer para decidir libremente sobre su cuerpo en cuestiones como el aborto o la sexualidad, nieguen a esas mismas mujeres la libertad para decidir si desean o no gestar un hijo para terceras personas con o sin compensación económica?

Ningún profesional dedicado al tema de la gestación subrogada con unos mínimos principios éticos y una sólida formación jurídica puede jamás favorecer esas prácticas abusivas y de explotación femenina que los que opinan en contra ponen sobre la mesa en cuanto tienen la oportunidad.

Regulemos bien todos estos procedimientos de forma que tanto los padres comitentes como las madres gestantes y, desde luego, los hijos, gocen de la mayor protección por parte de la ley. Las prácticas indeseables, tanto en este ámbito como en cualquier otro, hay que penalizarlas y ahí, seguramente, coincidimos todos.

Los valores que deben ser tenidos en cuenta por todas las partes que intervienen en el debate “gestación subrogada sí o no” deben ser los propios de una sociedad moderna, democrática y progresista, como deseamos todos que sea la española: solidaridad, conciencia cívica, protección de las libertades, justicia y legalidad.

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