abriendo horizontes

En UNVERSAL SURROGACY tenemos una postura  claramente favorable, amplia y abierta, en relación al uso de las técnicas de reproducción humana asistida, es decir, aquellos medios por los cuales el hombre interviene artificialmente en el acto de la procreación. Entre dichas técnicas encontramos dos grandes grupos: aquellas que se basan en la inseminación  artificial  y  las  que  se realizan  a  partir  de  la  fecundación extracorpórea o in vitro.

Las técnicas de reproducción asistida típicas incluyen:

1. Fertilización in vitro y Transferencia de Embriones:
El semen, obtenido por masturbación manual o mecánica o por medio de un preservativo adaptado, se coloca con los óvulos obtenidos por aspiración en una plaqueta especial. La plaqueta permanece en una incubadora 48 horas hasta lograr la fertilización. Una vez producida, se transfieren algunos embriones a la madre.

2. Transferencia intratubárica de gamentos:
En cada una de las trompas se colocan dos óvulos, extraídos mediante laparoscopia, y espermatozoides para que fecunden a los óvulos en las propias trompas, es decir, en el ámbito en que normalmente se produce la fecundación.

3. Gestación por sustitución:
En esta técnica hay una disociación  entre  la  maternidad genética,  la  maternidad  gestacional  y  la maternidad social, dada por la utilización de técnicas de inseminación artificial o fecundación in vitro.

En UNIVERSAL SURROGACY creemos que la  voluntad de procrear  y la autodeterminación  personal (principalmente  sobre  nuestro  propio  cuerpo),  son valores y  derechos  inalienables,  y se encuentran  subsumidos  al  derecho  a  la  libertad.  Opinamos, además, que las personas beneficiarias de estas técnicas deben  ser  tanto  parejas  heterosexuales,  como  homosexuales, así como personas  solas.
De igual modo que entendemos que los  avances  tecnológicos  en  salud  son inherentes al desarrollo de la humanidad, en UNIVERSAL SURROGACY entendemos también que se requiere un examen de derechos y  principios bioéticos que acompañen a dichos avances. Ya no es posible concebir la maternidad solamente como vínculo madre-hijo. Ampliemos nuestros horizontes al vínculo socio-afectivo que un hombre o  una mujer puedan tener hacia su hijo, con independencia de su orientación sexual o estado civil.

 

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